LA FALTA DE CONCENTRACIÓN DURANTE EL ESTUDIO AFECTA DE FORMA
SIGNIFICATIVA AL RENDIMIENTO ACADÉMICO
"El
problema es que no me concentro". Esta excusa es habitual en muchos estudiantes de educación
básica o educación media que, tras varias horas de estudio o trabajo,
comprueban que el rendimiento ha sido nulo o muy escaso. ¿Se puede remediar
este problema? Los especialistas afirman que todos los estudiantes
tienen capacidad para concentrarse, pero hay que entrenar y practicar desde
pequeños para que sea efectiva. La adquisición de distintas técnicas y hábitos
de trabajo puede corregir en gran medida la falta de concentración.
Se le olvida todo lo
que estudia, es incapaz de memorizar, pasa horas delante del libro y no aprende.
Todos estos signos, si está descartado cualquier problema o déficit de
aprendizaje, evidencian una significativa falta de concentración de los niños y
jóvenes en edad escolar. Esta incapacidad para concentrarse es uno de los
factores de riesgo que afectan al buen rendimiento académico del estudiante.
Se debe actuar desde
el momento en que se detecta la desconcentración.
¿ESTAS CONCENTRADA O ESTÁS MIRANDO EL GATITO?
1.
Ambientación
del lugar de trabajo: para evitar
distracciones que afecten a la concentración del estudiante, es esencial contar
con un lugar de estudio aislado, libre de ruidos y sin elementos que puedan
favorecer la falta de atención.
2.
Elegir
el mejor horario: en el momento de
elegir el horario de estudio, el alumno debe atender a sus preferencias según
la hora en que se concentre mejor (por la mañana o por la noche), pero también
de acuerdo al momento del día en el que pueda obtener mayor tranquilidad en el
espacio de trabajo y a las horas en que esté más descansado.
3.
Pauta
de estudio: para evitar la
desconcentración que causa el cansancio, es recomendable establecer una pauta
horaria estructurada que combine el descanso y el estudio. Algunos
especialistas recomiendan estudiar en intervalos de 40-45 minutos y hacer un
corte entre ellos de 10-15 minutos. Este descanso ayuda a despejar la mente y
la prepara para el siguiente periodo de concentración.
4.
Organizar
el material: levantarse a por
una regla, tener que buscar el sacapuntas o salir de la habitación a por el
diccionario son algunas de las distracciones que afectan a la concentración del
estudiante. Se pueden evitar si antes de comenzar a estudiar se organiza con
eficacia el espacio de estudio.
5.
¿Solo
o acompañado?: a muchos
estudiantes, la sola presencia de un compañero en el mismo espacio de estudio
les distrae de su tarea. Sin embargo, para otros resulta motivador y les
incentiva a concentrarse en sus estudios, siempre que el acompañante tenga la
misma actitud.
6.
Intercalar
técnicas de estudio: memorizar
durante dos horas seguidas o dedicar una jornada completa de estudio a hacer
resúmenes y esquemas puede llegar a cansar al estudiante y a provocar que se
desconcentre de sus tareas. Para evitarlo, conviene combinar durante la misma
sesión de trabajo diferentes técnicas de estudio que la amenicen y la hagan más
interesante para el estudiante.
7.
Cambiar
de materia: si la falta de
concentración es inevitable, una buena alternativa es cambiar de materia de
estudio. Este cambio aportará al estudiante un nuevo interés y aumentará otra
vez su concentración. Es probable que cuando cambie de nuevo, vuelva a
concentrarse de manera adecuada en la materia anterior.
Técnicas que favorecen la concentración.
La falta de
concentración está provocada en muchas ocasiones por la ansiedad, la tensión o
las preocupaciones. En este caso, el estudiante puede recurrir a distintas
técnicas y ejercicios mentales que le ayudarán a relajarse y a preparar y ejercitar
su mente para obtener una mayor concentración en sus estudios.
·
Tachar
letras: un buen
ejercicio de concentración consiste en coger una página de un periódico o
revista que ya no nos sirva y tachar a la mayor velocidad posible una
determinada letra. A medida que se adquiere práctica en este ejercicio, se
pueden tachar dos o más letras para incrementar el nivel de concentración.
·
Visualizar
una imagen: mediante esta
técnica, el estudiante debe visualizar mentalmente una figura geométrica
sencilla (un círculo, triangulo o cuadrado) e intentar fijar la atención en
ella durante el mayor tiempo posible. Cuando la figura desaparezca, hay que
apuntar el tiempo conseguido, tras contabilizarlo con un cronómetro. El
ejercicio se debe repetir de forma periódica para intentar superar cada vez el
tiempo anterior.
·
Juegos
de atención: algunos
sencillos juegos están diseñados de forma que quien los realiza debe entrenar
su atención sin darse cuenta. Algunas propuestas son los tangram, las sopas de
letras, buscar diferencias, ajedrez o los sudokus.
·
Música
y sonidos: escuchar música
también puede convertirse en un excelente ejercicio de concentración. El
estudiante puede escuchar su música favorita e intentar concentrarse en
distinguir cuándo suena un determinado instrumento. También en un ambiente en
el que se intercalen distintos sonidos se puede "jugar" a intentar
atender de forma exclusiva tan solo a uno de ellos.

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