martes, 13 de octubre de 2015

SIEMPRE, SIEMPRE, ESTÍMULOS POSITIVOS HACIA NUESTROS HIJOS Y PUPILOS.

Una de las mayores tentaciones que tenemos los padres y apoderados frente a los aparentes fracasos de nuestros hijos o hijas en sus estudios es reprimirlos, castigarles o sencillamente no hacer caso de la situación. Grave error si pensamos que el ser humano crece, casi siempre, por las motivaciones positivas que le ofrece la vida. 

De ahí que sea necesario un cambio de actitud y conducta frente a estos "aparentes" fracasos que tienen nuestros hijos o pupilos. Frente al enojo y la negatividad que se anida en nuestros sentimientos, debemos cambiar dicha mirada por una positiva. 

¿Como lograrlo?, cuando casi siempre nos criaron y educaron poniendo lo negativo de nuestras propias conductas por delante. El reto y el castigo eran propios de nuestros padres cuando teníamos una mala nota o una mala conducta, en vez de buscar las causas por las cuales se producía esto. Esa condición de negatividad se fue quedando estampada en nuestros corazones, en nuestra manera de mirar el mundo y de proyectarnos hacia el futuro en nuestros hijos. Es como si formara parte, irremediablemente, de nuestro propio ser y personalidad. Y sin embargo es posible cambiar esta mirada negativa hacia el mundo y hacia nuestros hijos y pupilos. 

Debemos, sin duda y en primer lugar, hacer un esfuerzo de tomar conciencia (darnos cuenta) que esa mirada negativa impregna casi todas nuestras miradas hacia lo que nos rodea. Tomando conciencia de ello, ya tenemos un enorme paso hacia adelante. Lo segundo es detectar donde  y cuando nos ponemos más negativos. En otras palabras observar los hechos que nos producen rabia o frustración por los fracasos de nuestros hijos o pupilos. 

En tercer lugar pensar en el otro, es decir, pensar ¿que puede estar produciendo en nuestros hijos o pupilos esos fracasos o malas conductas? Lo lógico es pensar que no siempre ellos tienen la culpa de esas conductas, sino que muchas veces son el producto de otros factores, entre los cuales podemos estar nosotros mismos, sus profesores, su medio ambiente en el barrio (sus amigos), la situación económica de la familia, etc. 

Así, avanzando en este proceso (que puede ser mas largo o más corto),  debemos dialogar con nuestros hijos o pupilos para saber que piensan o sienten ellos frente a sus conductas inadecuadas o fracasos o errores escolares; sin reproches (esto es importante), escuchándolos, pues de esas conversaciones tendremos nuevas ideas para enfrentar los problemas con los cambios de actitud que se requieren de nosotros. 

De este modo, debemos buscar el como tener una actitud positiva, aunque eso nos cueste. Una vez encontrada la estrategia de como encontrar lo positivo, comunicárselos a nuestros hijos o pupilos, estimulándolos en aquellos aspectos que nosotros les hemos encontrado positivos, felicitándolos por los pequeños triunfos o conductas positivas, desde la ayuda que puedan prestar en la casa, los horarios que puedan cumplir de acuerdo a nuestras instrucciones, el comportarse en las comidas, etc. hasta sus éxitos escolares, aunque ellos serán pequeños en un primer momento.

Quizá haciendo este camino, que puede ser largo y laborioso, obtendremos mejores resultados en un futuro no lejano, permitiendo que nuestros hijos y pupilos tengan una mirada positiva frente al mundo, lo cual les abrirá puertas de desarrollo personal y social quizá hoy no pensadas en el presente por nosotros.

PD. Cualquier consulta sobre este tema consultar con el Profesor Gabriel de Pujadas H., depunet@gmail.com   

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